
La trayectoria de Rosa Chávez Madrigal es una historia de valentía, crecimiento y el poder del apoyo. Nacida y criada en Chilchota, Michoacán (México), Rosa dio un paso decisivo en su vida al mudarse a Chicago en 2022, adentrándose en un nuevo entorno con determinación, a pesar de tener que hacer frente a los retos que planteaban un nuevo idioma y unos sistemas escolares desconocidos. Fue gracias al apoyo de la Sra. Angélica Ferreira que Rosa dio un paso de fe y se unió al Programa de Padres Mentores, a pesar de que aún no se sentía segura con el inglés ni sabía cómo funcionaban las escuelas en los Estados Unidos.
Durante su etapa como madre mentora en la Escuela Primaria Stevenson, donde prestó servicio durante dos años consecutivos, Rosa empezó a encontrar su voz y a ganar confianza en sí misma. El programa no solo la ayudó a crecer personalmente, sino que también le permitió comprender mejor la dedicación con la que los profesores apoyan a los alumnos cada día. Lo que antes le resultaba desconocido pronto se convirtió en un espacio de aprendizaje, propósito y posibilidades. Rosa describe el programa como «fantástico», un lugar que le abrió puertas y le mostró que alcanzar sus metas estaba a su alcance.
Gracias al apoyo constante de la Sra. Angélica y Jonathan Pérez a través de la iniciativa «Ladders of Opportunity» de SWOP, Rosa dio un paso más en su trayectoria al obtener su licencia de asistente docente. En la actualidad, trabaja en colegios de Chicago, donde adquiere experiencia práctica, mejora sus conocimientos de inglés y desarrolla una carrera profesional centrada en el apoyo a los alumnos. Esta transición también le ha aportado equilibrio a su vida, permitiéndole trabajar mientras su hijo está en el colegio y pasar más tiempo de calidad con su familia.
El camino de Rosa no termina ahí. Con el mismo grupo de apoyo a su lado, ahora se ha matriculado en la universidad para cursar un grado de técnico superior, y sigue invirtiendo en su futuro. Expresa su profunda gratitud hacia quienes la han acompañado, especialmente a Angélica y Jonathan, no solo por ayudarla a alcanzar sus metas, sino también por seguir apoyándola en cada paso del camino.
Al compartir su historia, Rosa espera servir de inspiración a otras madres que quizá estén esperando una oportunidad o no sepan por dónde empezar. Ha querido aprovechar esta ocasión para compartir su historia y demostrar que, con el apoyo adecuado y la determinación, todo es posible.