
Rafael Agosto vive en Little Village, pero creció en la zona de Gage Park y Chicago Lawn. Actualmente trabaja como gestor de casos para el equipo de seguridad CP4P (Communities Partnering 4 Peace) de SWOPs (Southwest Organizing Project) y dedica ese tiempo a buscar programas de aprendizaje, programas de formación profesional y oportunidades para que las personas vuelvan a estudiar y obtengan su GED. «Trabajamos con personas de alto riesgo que son más propensas a caer en situaciones peligrosas e intentamos alejarlas de esa vida», afirma Rafael. También habló de cómo proporcionan asistencia a las víctimas y ayuda en materia de salud mental para ayudarlas a superar las dificultades a las que se han enfrentado. Rafael describe este método como un círculo de sanación, en el que trabajan con los agresores y las víctimas para intentar que todos alcancen un mejor estado mental.
Cuando se le pregunta por qué este trabajo es importante para él, Rafael cuenta que le hubiera gustado tener recursos como CP4P en su juventud, porque podría haber salvado a algunos de los amigos que ha perdido. Afirma que le gustaría volver a su comunidad y ayudar a aquellos que todavía están tratando de encontrar su camino en este mundo y cambiar la perspectiva de la generación más joven sobre por qué deben formarse o trabajar en un oficio. «Quiero que se den cuenta de que pueden ser lo que quieran si encuentran la manera de utilizar su tiempo de forma inteligente. Pueden ser el próximo electricista, barbero, camionero, etc. Quiero que las personas que se sienten estancadas sepan que pueden seguir adelante».
Rafael afirma que se está centrando en crear un libro de recursos digitales para que el personal de SWOP pueda utilizar todos los recursos de CP4P y SWOP y así seguir cambiando la vida de las personas a nivel personal. Expresa que le gustaría que los participantes pudieran desear estas cosas para sí mismos. «Tenemos que ser capaces de hablar con las personas de alto riesgo de nuestro entorno y hacerles comprender que hay otras formas de ganar dinero sin ponerse en peligro». Cuando se le preguntó qué podían hacer sus líderes y socios para ayudar, Rafael comentó que les pediría que siguieran sentando las bases, hablando con los jóvenes que necesitan ayuda y orientándolos hacia recursos y oportunidades que podrían cambiar el rumbo de sus vidas para siempre.
En sus reflexiones finales, Rafael afirma que espera encontrarse con personas a las que ha ayudado y verlas realizando un trabajo similar al suyo. Espera pasar el testigo para que otros puedan seguir ejerciendo esa influencia positiva.