Desarrollo del liderazgo
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16 de marzo de 2026

«Trabajo con el corazón, no trabajo duro» - Doris Villaverde

Para Doris Villaverde, el trabajo de apoyo a las víctimas de la violencia no es solo una profesión, sino algo profundamente personal.

Al crecer en el barrio de Bridgeport, en Chicago, Doris vivió en primera persona el tipo de dificultades a las que se enfrentan muchas familias, pero de las que rara vez se habla abiertamente. Su padre maltrataba a su madre de muchas maneras y, de niña, Doris se veía a menudo obligada a asumir responsabilidades propias de un adulto. Al ser bilingüe, solía hacer de intérprete para su madre cuando esta buscaba servicios y ayuda, y se las arreglaba para desenvolverse en sistemas complicados a una edad muy temprana con la esperanza de ayudar a su familia a encontrar un lugar seguro.

Esas experiencias la marcaron para siempre. Más adelante, sufrió otra tragedia cuando perdió a su hermano a causa de la violencia armada, un suceso que cambió para siempre su percepción de hasta qué punto la violencia puede afectar a una familia y a una comunidad.

Hoy en día, Doris aprovecha esas experiencias para orientar su labor como defensora de las víctimas en el equipo «Communities Partnering 4 Peace» (CP4P) del Southwest Organizing Project. Doris lleva dos años desempeñando este cargo, al que accedió tras recibir el apoyo de Armando Mancilla, director de Gestión de Casos y Organización Comunitaria de SWOP-CP4P, quien consideraba que su experiencia vital y su compasión la convertirían en una firme defensora de las víctimas.

Como defensora de las víctimas, Doris atiende incidentes de violencia con armas de fuego, tanto mortales como no mortales, en todas las zonas de actuación del Southwest Organizing Project, entre las que se incluyen Gage Park, Chicago Lawn, West Elsdon y Auburn Gresham. Cuando se produce un tiroteo, Doris suele empezar por ponerse en contacto con los hospitales —gracias a las relaciones que se ha esforzado por establecer con el personal médico y las organizaciones colaboradoras— para llegar a las víctimas y sus familias. En esos momentos, las personas suelen estar en estado de shock, sentir dolor, miedo o confusión, y Doris les ayuda a encontrar recursos y apoyo.

Su labor va más allá de la respuesta ante situaciones de crisis. Doris ejerce de cofacilitadora en un grupo de apoyo para víctimas de violencia doméstica y, últimamente, se ha involucrado cada vez más en programas dirigidos a los jóvenes. Aprovecha cualquier oportunidad que le permita establecer vínculos más profundos con los miembros de la comunidad y apoyar las nuevas iniciativas que surgen.

Doris afirma que uno de los aspectos más significativos de su trabajo es poder ayudar a personas que se encuentran en situaciones que le recuerdan a su propia infancia.

«Como soy bilingüe, hubo varias ocasiones en las que tuve que hacer de intérprete para mi madre cuando intentaba acceder a los servicios», comentó. «Así que me siento muy bien ahora que estoy al otro lado, ayudando a quienes necesitan esos servicios».

Su forma de ver las cosas le permite acercarse a las personas tal y como son, con comprensión, paciencia y compasión. Uno de los mayores retos que Doris percibe en la comunidad es que muchos residentes simplemente no saben qué recursos tienen a su disposición.

«Creo que no muchos miembros de la comunidad conocen los recursos que hay a su disposición», explicó. «Creo que es nuestra responsabilidad asegurarnos de que estén más al tanto de lo que hay disponible».

Ella cree que la divulgación es fundamental. Según ella, la forma más eficaz de generar un cambio es estar presente.

«Hay que estar sobre el terreno», subraya Doris. «Hay que salir a la comunidad e interactuar con la gente allí donde se encuentre».

Al mismo tiempo, reconoce que, aunque muchas organizaciones trabajan para apoyar a la comunidad, pueden seguir existiendo lagunas cuando las iniciativas no están plenamente coordinadas. En su opinión, reforzar la colaboración entre las organizaciones contribuiría a garantizar que menos personas queden excluidas.

El peso emocional de este trabajo puede ser muy grande. Doris suele encontrarse con personas en algunos de los momentos más dolorosos de sus vidas, ya sea visitando a víctimas que se recuperan en los hospitales o consolando a familias que acaban de perder a un ser querido.

«Es difícil encontrarse con personas que están pasando por su peor momento», dijo. «Puede que algunas personas no sean capaces de soportarlo».

Pero para Doris, la respuesta está en la empatía.

«Debemos mostrar empatía y compasión en todo momento para poder ayudar en estas situaciones».

Para cualquiera que esté interesado en dedicarse a algo similar, el consejo de Doris es muy sencillo: empieza por involucrarte en la comunidad.

«Participar te ayuda a establecer contactos», dijo. «Te ayuda a comprender las necesidades de la comunidad».

Esas relaciones y la confianza que se genera a partir de ellas son la base de un cambio significativo. La defensa de los derechos consiste en estar al lado de las personas en sus momentos de mayor vulnerabilidad y ayudarlas a encontrar apoyo, recursos y esperanza.

El recorrido de Doris, desde que de niña hacía de intérprete para su madre hasta su actual labor de defensa de las familias en todo Chicago, refleja el tipo de labor desinteresada que fortalece a las comunidades desde dentro.

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