
Alfredo, de 30 años, ha desempeñado muchas funciones durante sus cinco años y cinco meses en el Southwest Organizing Project (SWOP). Actualmente es organizador comunitario y coordinador del Fondo de Protección Jurídica y de las iniciativas de Acceso a la Justicia de Illinois. Pero su trayectoria en el SWOP empezó como muchas otras: como un miembro de la comunidad al que se invitaba a actuar.
Gall -una institución miembro de SWOP- cuando los organizadores estaban allí animando a la gente a registrarse para votar. Ese momento tocó la fibra sensible de Alfredo. Con experiencia en la defensa de la educación superior, especialmente centrada en la voz de los estudiantes y el desarrollo del liderazgo, descubrió que la organización era una extensión natural del trabajo que ya le gustaba. "SWOP se sentía como la misma defensa, sólo que sin el enfoque estudiantil", comparte Alfredo. "Pero aquí, es más como una familia. Las cosas son más difíciles y más desafiantes, pero también más gratificantes".
Alfredo, que creció en Little Village y Gage Park y ahora vive cerca de Auburn Gresham, aporta a su trabajo un profundo conocimiento de los barrios de Chicago. No ve la organización como una forma de reinventar la rueda, sino como una oportunidad de guiar a la gente hacia la transformación, tanto en sus acciones públicas como en sus vidas privadas. "Quiero ser testigo de cómo la gente se empodera gracias a las herramientas que SWOP les proporciona a través de mí", afirma.
Algunos de esos momentos de transformación han cambiado la vida. Alfredo recuerda haber ayudado a miembros indocumentados de la comunidad a obtener un estatuto legal, lo que les ha abierto las puertas a nuevos empleos, a reuniones familiares largamente esperadas y a la posibilidad de viajar libremente. "No podemos ayudar a todo el mundo", admite, "pero conocemos a personas cuyas historias nos conmueven de verdad. Hacer un seguimiento, conseguir esas victorias... eso sí que me emociona".
La fe de Alfredo y su trabajo como organizador siguen estando estrechamente ligados. Conoció SWOP a través de St. Gall y sigue activo en St. A través de estos espacios, ve de primera mano cómo la organización puede devolver la esperanza, especialmente en medio de la incertidumbre de la política de inmigración. "Organizar da esperanza a la gente. Es un privilegio, un honor y una bendición ser organizador. No es fácil, pero estoy agradecido por ello".
Cuando se le pregunta qué espera del futuro, Alfredo se muestra lúcido y con los pies en la tierra: "No se sabe lo que va a pasar ni lo que nos deparará el futuro. No podemos planearlo todo. Sólo podemos asegurarnos de que nuestra comunidad tenga lo que necesita en el momento. Mi esperanza es que, sea cual sea el problema que abordemos, sea el correcto".
En un mundo que a menudo parece caótico, la serena persistencia de Alfredo y su profunda preocupación por su comunidad nos recuerdan que el verdadero cambio no se produce de golpe, sino en la constante y poderosa labor de mostrar a los demás lo que somos capaces de hacer.
una y otra vez. Para Alfredo Palafox, organizar no es sólo un trabajo: es una vocación arraigada en un compromiso de por vida con la defensa, el servicio y el empoderamiento de la comunidad.